Lección aprendida

Los niños nos enseñan muchas cosas, sobre todo si estamos atentos y abiertos a que esto pase, y si hay amor y dedicación. No quiero que se confunda con que ellos nos tienen que criar a nosotros, o aguantar nuestras rabietas o cuidar nuestros descontroles.

Los niños nos enseñan muchas cosas, sobre todo si estamos atentos y abiertos a que esto pase, y si hay amor y dedicación.
No quiero que se confunda con que ellos nos tienen que criar a nosotros, o aguantar nuestras rabietas o cuidar nuestros descontroles. Me gustan los roles claros; los padres, padres, y los hijos, hijos. Ser ejemplo de lo que les exigimos, incluso tratar de sacar algo bueno de nuestros errores, aunque solo sea decir “le erré, perdón”.
Les cuento una anécdota: el otro día estaba en alguna de las mil tareas relacionadas a la crianza y estaba cansada, con poca paciencia. Katerina, a su vez, estaba enojada, vaya a saber porqué: si por la llegada de la hermanita, o porque está aprendiendo muchas cosas y abandonando otras -aprendió a hablar hace un mes, está dejando los pañales y anda sola en triciclo; todo esto en cuestión de semanas-, o porque su madre está mucho con la bebé y menos con ella. O porque TODO lo que era de ella, ahora lo usa la beba nueva: su ropa, su cuna, sus sábanas, mis tetas, sus juguetes, su jumper. O quizás porque duerme sola en el cuarto, o a veces con su hermano, y la bebé, sin embargo, duerme en el cuarto con sus padres.
Yo cansada y Kate enojada, de tardecita, y empezó a quejarse o a llorar o a pegarme, o alguna combinación de esas hasta que le grité: “No seas mala, sos mala!” Y me contestó enseguida y bien clarito: “¡NO! ¡NO SOY MALA!” Juaaaaa, ¡la amoooo! Todo mi cansancio se derrumbó y afloró la madre que puede con todo. Arremetí para cambiar de ambiente, le pedí disculpas, que claro que ella NO ES MALA y bla bla bla paciencia y luego calma.
Es una diferencia sutil, pero muy significativa, decirle a alguien que se está portando mal, o que lo que hizo está mal, que decirle “sos mala”. Error gravísimo, porque estamos dirigiéndonos a su personalidad y no hay niños de dos años malos, claro que no, y menos la divina de mi hija y en las circunstancias antes mencionadas. jajaa

Kate me dio una lección. ¡Le debe haber costado pararse firme y defender su ser buena! Por suerte pudo hacerlo en lugar de creerse lo que yo le estaba diciendo, y ¡por suerte la escuché!

En fin, a estar atentos de lo que nos dicen, y de lo que decimos delante de ellos y a ellos.