Durmiendo como grande

Los niños crecen todo el tiempo, eso no es ninguna novedad, pero cada tanto pasan cosas que nos dejan pensando y hacemos retrospectiva: “ya no es un bebé” o “¿cómo llegamos a esto?”

Por Sebastián para Baby Dove.

Los niños crecen todo el tiempo, eso no es ninguna novedad, pero cada tanto pasan cosas que nos dejan pensando y hacemos retrospectiva: “ya no es un bebé” o “¿cómo llegamos a esto?”

Benjamín (2) arrancó a dormir en la cama sin barandas, y eso es todo un acontecimiento, aunque el acontecimiento más grande que yo espero es la dejada de pañales (hablaré de esto más adelante). El hecho es que desde que Benja arrancó a dormir en su cuarto con Juan (5), siempre durmió en una cuna con barandas. La misma cuna que utilizó Josefina (9) y Juan años después. Incluso, la cuna tiene un gran pegotín de “Dora La Exploradora” que pegamos con Jose y sigue estando ahí. Por suerte Dora se ha mantenido vigente para los niños, gusta a varias edades y de cualquier sexo.

Pero esto de sacar las barandas, ¿cómo se nos ocurrió? Y en general, ¿cómo saber cuándo el niño está preparado para el cambio?, con Jose nos pasó hace un tiempo con las rueditas de la bicicleta… no estaba pronta y no volvimos a probar, posiblemente probemos de vuelta en invierno.

Pero volviendo al tema de Benja y sus barandas, la decisión fue bastante más fácil, porque no la tomamos nosotros (los padres), sino que indirectamente la tomaron entre Benja y Juan.

Benja y Juan duermen en el mismo cuarto y son muy compinches, por más que la diferencia de edad es notoria a esta altura. Ninguno se duerme si el otro no está también acostado.

En este caso resulta que Benja se despertó, Juan lo quiso sacar de la cuna, pero obviamente Juan no es tan alto ni tan fuerte como para levantar a Benja por encima de las barandas, por lo que básicamente la hicieron pelota, se cayeron los dos para atrás y así Juan liberó a su hermano de las “rejas”.

La baranda tiene arreglo, ya se había roto antes y yo la había pegado, pero aprovechamos la ocasión para poner en práctica esto de que ahora es grande, duerme como los hermanos, etc, y, agregando un colchón al lado de la cuna, lo dejamos durmiendo sin baranda.

Hasta ahora se cayó una vez sola, lo cual es un récord en casa ya que los hermanos se cayeron varias veces. Juan se sigue cayendo cada tanto hasta el día de hoy, pero nadie se entera, ni nosotros ni ellos. Al otro día de mañana cuando voy a verlos encuentro a alguno en el piso. (no es tan grave)

Así que ya estamos un paso más cerca de tener niños “completamente independientes”, Benja ya puede acostarse y levantarse cuando quiera, aunque por ahora me sigue esperando para que yo lo lleve o acompañe y espera que lo saquen de la cama.