Anemia: Síntomas, causas, diagnóstico y tratamiento

La anemia es un trastorno sanguíneo frecuente. Ocurre cuando la concentración de glóbulos rojos o hematíes es demasiado baja. Esto puede ocasionar problemas de salud.

Esto puede ocasionar problemas de salud porque los glóbulos rojos tienen hemoglobina, que transporta oxígeno a los tejidos corporales. Los tres principales factores que la producen son: destrucción excesiva de glóbulos rojos, pérdida de sangre, producción inadecuada de glóbulos rojos. También puede ser hereditario, por problemas nutricionales (deficiencia de hierro o de vitaminas), infecciones, algunos tipos de cáncer o la exposición a fármacos o toxinas.

Los primeros síntomas pueden ser una leve palidez en la piel y una disminución del color rosado de labios y uñas. También irritabilidad, fatiga, mareo, sensación de vacío en la cabeza y taquicardia (aceleración de la frecuencia cardíaca). Si está provocada por una destrucción excesiva de glóbulos rojos, los síntomas pueden incluir ictericia (tonalidad amarillenta del blanco de los ojos), bazo agrandado y orina más oscura de lo normal. En los lactantes y preescolares, la anemia ferropénica puede provocar retrasos del desarrollo y alteraciones del comportamiento, tales como disminución de la actividad motora y problemas en la interacción social y en las tareas que requieren atención.

Un hemograma completo puede indicar que un niño tiene menos glóbulos rojos de lo normal. También puede detectarse mediante un examen de frotis de sangre, pruebas de hierro, electroforesis de hemoglobina, aspiración y biopsia de médula ósea y conteo de reticulocitos.

El tratamiento depende de la causa. Ante la anemia ferropénica, es posible que el pediatra recete medicamentos en forma de gotas (para lactantes), en forma líquida o en comprimidos (para niños mayores), que generalmente se deben tomar durante un período de tres meses para restablecer las reservas de hierro del organismo. Es posible que también recomiende añadir ciertos alimentos ricos en hierro a la dieta. Si una adolescente tiene anemia y tiene períodos menstruales copiosos o irregulares, es posible que recete un tratamiento hormonal para regular el sangrado menstrual. Los suplementos de ácido fólico y de vitamina B12 se pueden recetar en el caso de que la anemia obedezca a deficiencias de estos nutrientes (esto es infrecuente en la población infantil). Cuando es provocada por una infección, generalmente mejora cuando la infección remite o recibe un tratamiento adecuado. Si un medicamento es la causa, es posible que se interrumpa la toma o se sustituya por otro medicamento alternativo.

Fuente: Kidshealth.org